24/1/15

¡HABLA, PROFETA DE DIOS!


Pastora Jeannette González de Véjar
    Leamos Jeremías 20:7-18
7«Me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido; más fuerte fuiste que yo, y me venciste; cada día he sido escarnecido, cada cual se burla de mí. 8Porque cuantas veces hablo, doy voces, grito: Violencia y destrucción; porque la palabra de Jehová me ha sido para afrenta y escarnio cada día. 9Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude. 10Porque oí la murmuración de muchos, temor de todas partes: Denunciad, denunciémosle. Todos mis amigos miraban si claudicaría. Quizá se engañará, decían, y prevaleceremos contra él, y tomaremos de él nuestra venganza. 11Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada. 12Oh Jehová de los ejércitos, que pruebas a los justos, que ves los pensamientos y el corazón, vea yo tu venganza de ellos; porque a ti he encomendado mi causa. 13Cantad a Jehová, load a Jehová; porque ha librado el alma del pobre de mano de los malignos. 14Maldito el día en que nací; el día en que mi madre me dio a luz no sea bendito. 15Maldito el hombre que dio nuevas a mi padre, diciendo: Hijo varón te ha nacido, haciéndole alegrarse así mucho. 16Y sea el tal hombre como las ciudades que asoló Jehová, y no se arrepintió; oiga gritos de mañana, y voces a mediodía, 17porque no me mató en el vientre, y mi madre me hubiera sido mi sepulcro, y su vientre embarazado para siempre. 18¿Para qué salí del vientre? ¿Para ver trabajo y dolor, y que mis días se gastasen en afrenta?»
     El profeta Jeremías estaba en las mismas condiciones en las que usted habrá estado tantas veces: se sentía cansado, vencido, él siente que ya no puede más. Este gran hombre,este gran profeta, este gran siervo que fue usado por Dios durante tanto tiempo, ahora también es usado para entregar esta palabra fuerte, la que en este moento es para usted.

Administración Delegada Por Dios - Pastor Carlos Figueroa

La Actitud Correcta del Obrero de Dios- Pastor Carlos Figueroa

1/2/10

EL PROFETA DE DIOS


Introducción:

La palabra «profeta» en castellano y la misma en griego «profetes» , describen a una persona que no habla por sí misma sino en nombre de otra. En el Antiguo Testamento los profetas fueron portavoces del Altísimo y su tarea era interpretar la voluntad de Dios al hombre.
Existen «el ministerio de profecía» y «el don de profecía». Las diferencias entre ambos son las siguientes: El primero, fue establecido por Cristo (Ef 4:11), como oficio es permanente, y está para edificar a los santos. El segundo, fue dado por el Espíritu Santo, es esporádico (se usa de acuerdo a la necesidad), y está para edificar, exhortar y consolar a todos. Sólo cuando hemos sido bautizados por el Espíritu santo estamos capacitados para ejercer dones.
En cierta manera, todos hacemos labor de profeta, puesto que al entregar palabra de Dios a las personas, estamos siendo voceros de Dios, estamos hablando en nombre de Dios.
Si usted siente, cree, tiene la certeza de un llamado al ministerio profético sepa que
LOS PROFETAS DE DIOS CUMPLEN CON CIERTOS REQUISITOS ESTABLECIDOS EN LAS ESCRITURAS.

FIRMES EN LA SANA DOCTRINA




Texto Base: 1Ti 4:1
Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios;


Introducción
Pablo había encargado a Timoteo que pastoreara la Iglesia de Éfeso mientras el apóstol misionaba, con mucha anticipación Pablo le había advertido sobre la llegada a las congregaciones de los falsos maestro, "lobos rapaces vestidos de ovejas", con el fin de dispersar a las ovejas a través de enseñanzas satánicas. La orden que recibió Timoteo fue la de permanecer firme en la sana doctrina que había recibido, escudriñar cada día las Escrituras, enseñar a los demás la doctrina pura y enfrentar con valentía y autoridad a esos falsos profetas. Hoy, usted y yo somos Timoteo, y esa orden es para nosotros. No podemos evitar que la apostasía surja, pero sí podemos evitar que llegue a nuestras propias vidas y congregaciones.

EL CRISTIANO DEBE PREPARARSE EN CONTRA DE LA APOSTASÍA. 
 
Para ello, responderemos a tres preguntas importantes: